Algunos valientes subieron hasta Peñasol
Y por fin llegamos a Santa Marina, desde donde vimos todo Huesca e hicimos noche en su caseta. Por la noche disfrutamos del cielo estrellado.
Al día siguiente nos fuimos a la Peña, donde disfrutamos de un barranco y de unas pozas.
En la Peña cogimos el canfranero para volver a Riglos. ¡Toda una aventura!







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